Nuestros “líderes” mediáticos

Esto ya es noticia vieja, pero igual quiero agregar un par de comentarios al respecto que me parecen prudentes más que solo sumarme a la oleada de comentarios negativos dirigidos al señor Arce. Comencemos por el video, cortesía de babbeando.blogspot.com

Lo evidente, como el tono en que se dirigía a la sexóloga, creo que ya ha sido señalado más de una vez en otros lugares. Yo más bien quisiera invitar a un poco de reflexión y ver con un poquito más de detenimiento lo que sucede y las consecuencias de este hecho.

Antes que todo quiero contarles un hecho que sucedió en la cena de año nuevo en mi familia. Al ser la adopción y matrimonio gay el tema del momento, resulta que el padre de la iglesia que mi familia visita regularmente cerca de mi casa, decidió dedicar último sermón del año a este tema, atacando fuertemente la decisión del Gobiero del DF, evidentemente siguiendo otras opiniones de gente más arriba en la pirámide de poder de la Iglesia Católica. Parece ser que causó gran conmoción dicho sermón pues mis familiares que lo presenciaron regresaron a casa bastante impresionados por las palabras usadas, buscando, creo, alguna confirmación de esta opinión, apoyo a la causa, satanización de la gente de orientación y/o preferencias distintas, qué sé yo: estaban de acuerdo con el padre y expresaron sus opiniones (similares, por supuesto) en la mesa.

El pedo fue que se toparon conmigo.

Y no es que sea un genio de la política, biología, matemática, ciencia, sociología o sicología, pero definitivamente (como mi buen amigo – y cazador de herejes – Vilrandir el Dr Saganman) no me gustan los “hechos opinados” ni argumentos retóricos que lejos de ayudar a crecer a la gente, buscan crear ceguera con afirmaciones poco estudiadas, fundar opiniones en los demás cuyo único propósito es tener una ganancia personal y en general, estupidizar a la sociedad en que vivimos (ya de por si bastante estúpida)

Así como el señor Arce, mi familia, el padrecito de la iglesia y muchísima gente en México y en el mundo, siguen ciegamente opiniones de otras personas que sinceramente no buscan beneficiar a los demás, sino por medio de trucos y mentiras, aparentan ser benefactores de la sociedad, siendo ellos siempre, los más beneficiados. Obviamente al escuchar esta clase de argumentos a favor de la opinión del padre no pude evitar quedarme callado. Y es que hay realmente pocas cosas más estúpidas que confundir la normalidad y anormalidad con lo beningno y maligno. Anormal no es sinónimo de maligno – no veo razon de quemar a los “anormales”

La normalidad es un concepto un tanto ambiguo de que mucha gente se cuelga para acusar al resto de salirse de las “normas” y “convenciones” y en otros casos, justificar acciones terribles en contra de aquellos “anormales” – son distintos y por lo tanto hay que chingárselos. Sin embargo e irónicamente, no hay cosa más normal que las anormalidades.

Matemáticamente hablando, podemos definir un poquito menos ambiguamente lo que es la normalidad/anormalidad y buscando un poquito, encontramos en la rama de la probabilidad algo de suma ayuda: la distrubución normal o distribución gaussiana. Hablando informalmente, la distribución gaussiana se utiliza en probabilidad y estadística principalmente para modelar fenómenos sociológicos, sicológicos y naturales donde la complejidad que caracteriza a tales los vuelve altamente complicados y su estudio adecuado requiere mucho tiempo y trabajo. Sin embargo, esta distribución es una herramienta que permite simplificar un poco el trabajo realizado en estudios de esta indole como por ejemplo, cuanto afecta la preferencia sexual a las personas que la rodean.

Gráficamente podemos ver a esta distribución de la siguiente manera:

Aquí y sin entrar en detalle formal, podemos ver distintos comportamientos de la misma distribución, donde la curva representa el número de incidencias del resultado de un experimento cuya función de probabilidad se conoce o por lo menos, se sabe con qué frecuencia ocurre. Groso modo puedo decir que en el “centro” de la curva o “la parte más alta” es donde se concentran la mayoría de los fenómenos estudiados mientras que los datos atípicos (o anormales) se encuentran en las “colas” de la curva. Está bien demostrado que las funciones de distribución gaussianas son fenómenos contínuos que a grandes rasgos, quiere decir que la repentina desaparición de las colas es imposible: vaya, no es posible que en un fenomeno cuya funcion de distribución es normal (gaussiana) los eventos atípicos desaparezcan creando así una “campana cuadrada” o en otras palabras las anormalidades son comunes. Ojo, no digo que cierto tipo de anormalidad sea comun sino que en todo experimento que pueda ser modelado o aproximado con una función de distribución normal tendrá anormalidades o datos atípicos, siendo difícil predecir cuál será.

Encontes pues, algo “anormal” es simplemente un evento que no sucede a menudo, sin tener algún tipo de juicio moral incluido: no veo dónde entra si es “bueno” o “malo” que algo sea atípico – lo es y punto. El problema pues viene cuando ciertas personas quieren confundirnos y utilizarlos como sinónomos. Yo no recuerdo conocer alguna relación entre lo mala persona que pueda ser alguien y que sea zurdo, ni que las personas de ojos grises, violetas o negros sean peores o mejores personas que yo, eso lo determinan sus actos más que sus características físicas. ¿Por qué un “anormal” que guste de personas de su mismo sexo debe prohibírsele adorptar a un niño o niña? Además este rollo del que hablo no solamente es idea mía: organizaciones de mucho peso en la medicina como la American Academy of Pediatrics de Estados Unidos, han decretado que ser gay, bisexual o heterosexual no es un desorden mental, sino que es una conducta totalmente normal:

Homosexuality is not a mental disorder. All of the major medical organizations, including The American Psychiatric Association, The American Psychological Association, and the American Academy of Pediatrics agree that homosexuality is not an illness or disorder, but a form of sexual expression.

No one knows what causes a person to be gay, bisexual, or straight. There probably are a number of factors. Some may be biological. Others may be psychological. The reasons can vary from one person to another. The fact is, you do not choose to be gay, bisexual, or straight.

Link: Parenting Corner Q & A: Gay, Lesbian, and Bisexual Teens

Entonces ¿no es evidente que quien criminaliza a personas con este tipo de orientación/preferencia es un ignorante?

Eso me lleva a hablar del otro gran argumento presentado en esa cena: ¿Ser hijo de un martimonio gay afecta tu desarrollo personal? Rápidamente y para no hacer el cuento largo: no. Los niños educados por parejas del mismo sexo crecen con una “normalidad” asombrosa, de forma que si tomamos un chico al azar en una primaria o secundaria sería imposible, a partir de su personalidad o conducta, acertar si es hijo de un matrimonio gay o no. Y eso, de nuevo, no es invención mía: lo avalan estudios serios de organizaciones médicas importantes, por ejemplo este: Children of Gay or Lesbian Parents, también de la Academia Americana de Pediatría. Estudios como estos hay muchísimos, no hay tiempo de presentarlos todos.

Que si el señor Arce dice pendejadas o no… bueno, creo que he hablado suficiente al respecto, yo y muchos otros. Aquí lo que debemos rescatar es el efecto en la sociedad que esta persona genera.

Lo más preocupante, me parece, es que este presentador así como el padrecito de la iglesia, son figuras públicas que debieran tener la mayor de las neutralidades posibles: saben perfectamente que sus opiniones son mucho más escuchadas y seguidas que las mías, por ejemplo, entre las masas. La gente en general los escucha, sigue sus consejos y confía en ellos, no pueden ir por el mundo aventando pendejadas que están altamente desinformadas sabiendose tan influyentes en las personas. Es increíble que intenten convencer a la sociedad de una idea (cierta o falsa) en vez de empujar a sus fanáticos a ser críticos y encontrar respuestas por si mismos. Hay una diferencia abismal entre ser crítico y ser criticón.

Pero lo más tétrico del asunto, lo que más debiera causarnos miedo, es que los escuchas asientan y crean sin dudarlo: la palabra de la figura mediática es la ruta a la verdad y se acepta sin miramientos. La fe no siempre ayuda. Y gente como Esteban Arce o el padre de la iglesia son dos ejemplos de lo problemático que puede llegar a ser aceptar una opinión sin cuestionarla ni evaluarla críticamente.

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